Pecar sin penitencia es posible. El chef Alain Guiard pone cada día la tentación delante de nuestros ojos en su nueva aventura, el restaurante Santa Burg, un espacio único en Barcelona cuya materia prima empuja al pecado. La carne es débil y Alain Guiard lo sabe. Por eso ha elaborado una carta de hamburguesas para paladares sibaritas que quieren vivir una experiencia divina.
Santa Burg rompe moldes con un concepto innovador y pone al alcance del gran público el icono de la comida rápida: unas hamburguesas de alta gama, elaboradas de forma artesanal y con la mejor carne de la ciudad.
En Santa Burg hay bula gastronómica para pecar.
Siete pecados…
La lujuria, el primer pecado capital. El deseo obsesivo de saborear las hamburguesas elaboradas mediante proceso artesanal, de probar todas las que ha diseñado Alain Guiard, cada una especial y distinta a las demás.
La gula, el consumo desmedido de comida y bebida. Abusa y disfruta de la carne, de las ensaladas, de los toppings y de los mejores vinos, cervezas artesanales, cavas y champagnes de su bodega dejándote seducir por su sumiller JuanAntonioXXXXX.
La avaricia. En Santa Burg no lo son. Todo lo hacen pensando en ti. Por eso te miman, te ofrecen, te regalan y comparten contigo su cocina única y especial.
La pereza nos aparta de obligaciones espirituales pero no impide que en Santa Burg tú mismo diseñes tu propia hamburguesa y la vistas con los mejores complementos.
La ira. En Santa Burg sólo se enfadan si te enfadas tú. La atención al cliente es exquisita y te sentirás en el séptimo cielo.
La envidia es desear algo que alguien más tiene. Sé de los primeros en conocer Santa Burg y cuéntalo. Primero, que te envidien y después, que te copien.
La soberbia sólo se contempla en la cocina y en la cesta de la compra. Un panadero trae el pan cada día de la semana, hecho especialmente para Santa Burg bajo las directrices de Alain Guiard. Cada patata se corta a mano y se fríe con un extraordinario aceite. El chili es casero y la burrata, los tomates, los pepinillos, los alcaparrones y todo lo demás lo va a comprar el chef todas las mañanas.






















